19 ago. 2015

La niña no puede soltarse el cabello

"Nunca he llevado el cabello suelto a mi colegio" de esta forma, una participante de escasos 10 años contó,  en el conversatorio sobre los estereotipos alrededor del cabello rizado*,  la situación que vive en su colegio porque sus compañeros le dicen que tiene el pelo malo, de estropajo, feo, que tiene un paraco, que se peine.

Su mamá la llevó a la charla para que conociera otras experiencias, para que pudiera incorporar en su lenguaje la palabra aceptación y cómo enfrentar, con su propia autoestima y poder, las burlas.  Me pregunto, si los docentes ya tomaron cartas en el asunto.  Me pregunto si vendría bien un taller frente al espejo y que pudieran entre todos esos compañeros reconocerse en la diferencia, a veces, sólo falta hablar del tema y expresar.

No es un tema fácil, si la profesora del curso piensa igual a quienes le dicen que su cabello es inadecuado. Si ella le exige que vaya con el cabello amarrado, con bincha y pegado con gel, si ella le ve un pelito levantado y la sanciona, si ella tampoco sabe lo que es un cabello rizado, las texturas que tiene o si no puede ver la belleza en lo que se ha naturalizado como algo negativo, entonces no podrá pasar mucho. 

Si en el propio colegio donde uno se supone debería educarse no puede uno ser libre, aceptar con orgullo su esencia natural, lucir el cabello, aceptarlo como es,¿ entonces, qué sentido tiene la educación?  Puedo pensar que el cabello liso es perfecto, pero no por eso debería juzgar a quienes lo tienen de otra forma, limitar su derecho a usarlo suelto, hacerle sentir que ella está mal. 

Este tema del cabello va más allá de un tema estético, cruza las fronteras de la autoestima, del reconocer a lo otros, de la forma como en los hechos más cotidianos decidimos que está bien y que mal,de como en los actos más sencillos del día pensamos que el cabello sin friz y disciplinado, 90 % más liso es el correcto y como permitimos que los niños sancionen a sus compañeros por llevar el cabello de una forma. 

Espero que ella pueda llegar a sentirse libre en su propio colegio, espero que algo de lo que hablamos en ese conversatorio le llegue a sus maestros y con toda la fuerza la invito a que deje su trenza sólo para hacer deporte y luzca cada día los cientos de bucles que tiene su cabello y que no tiene que esconder, porque no son malos, no son feos, sólo son diferentes, sólo no salen en la tele, ni en comerciales de champoo del "rizo perfecto", pero son únicos, son ella. 

* El conversatorio se realizó el 18 de agosto de 2015 en Barranquilla, Colombia. 

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